Workaholics: cuando el trabajo es una enfermedad
Por Karina Galarza Vásquez/Todamujer.com
¿Trabajas para vivir o vives para trabajar? Es un hecho que la adicción o dependencia hacia el trabajo se ve reforzada por la competencia feroz de un mercado global, donde o somos competitivas o quedamos excluidas del desarrollo. Sin embargo, lo anterior puede alcanzar tintes enfermizos, entérate por qué y mide si presentas algún grado de adicción.
Es un hecho que la cultura empresarial que impera en el mundo de hoy promueve, sutilmente, conductas adictivas hacia el trabajo. ¿Cómo lo logran? Estimulan a los colaboradores por medio de oportunidades de desarrollo, paquetes de prestaciones superiores a las de la ley e incremento en la compensación económica, por citar algunas. Las personas ven en ello la posibilidad de avanzar, tener éxito y alcanzar un mejor nivel de vida. Sin embargo, entregarse de lleno a tan maravilloso mundo tiene un precio: vivir para trabajar.
¿Trabajas para vivir o vives para trabajar? Es un hecho que la adicción o dependencia hacia el trabajo se ve reforzada por la competencia feroz de un mercado global, donde o somos competitivas o quedamos excluidas del desarrollo. Sin embargo, lo anterior puede alcanzar tintes enfermizos, entérate por qué y mide si presentas algún grado de adicción.
Es un hecho que la cultura empresarial que impera en el mundo de hoy promueve, sutilmente, conductas adictivas hacia el trabajo. ¿Cómo lo logran? Estimulan a los colaboradores por medio de oportunidades de desarrollo, paquetes de prestaciones superiores a las de la ley e incremento en la compensación económica, por citar algunas. Las personas ven en ello la posibilidad de avanzar, tener éxito y alcanzar un mejor nivel de vida. Sin embargo, entregarse de lleno a tan maravilloso mundo tiene un precio: vivir para trabajar.
La situación descrita no sólo es promovida por algunas empresas, sino también es fortalecida por la sociedad, la familia, los amigos y por nosotros mismos, recordemos que siempre se nos ha enseñado que ser una persona trabajadora es una gran virtud.
En efecto, lograr un desarrollo laboral, intelectual y económico dentro de nuestra área profesional es un privilegio que en la actualidad pocas personas alcanzan. Sin embargo, la situación constituye un problema cuando el trabajo va más allá de ganarse la vida o de realizarse profesionalmente, y se convierte en una adicción capaz de ocasionar serios problemas físicos, personales, familiares, sociales e incluso laborales.
En efecto, lograr un desarrollo laboral, intelectual y económico dentro de nuestra área profesional es un privilegio que en la actualidad pocas personas alcanzan. Sin embargo, la situación constituye un problema cuando el trabajo va más allá de ganarse la vida o de realizarse profesionalmente, y se convierte en una adicción capaz de ocasionar serios problemas físicos, personales, familiares, sociales e incluso laborales.
Aunque no existen registros oficiales, los especialistas en Psicología y Medicina del Trabajo estiman que la cantidad de personas afectadas por este tipo de adicción, oscila entre el 1 y 7 por ciento de la población que trabaja. En México -según datos del Instituto Nacional de Estadística Geográfica e Informática (INEGI)-, de las poco más de 440 mil muertes ocurridas en 1997, 42 mil fueron por infartos, uno de cuyos detonantes fue la obsesión por el trabajo. Los ejecutivos y empleados de confianza son los más proclives a padecer este problema, pero también algunos profesionistas, como médicos, periodistas, políticos, abogados, contadores y administradores. Este problema suele pasar desapercibido para ellos mismos, pero no para las personas que los rodean, ni para sus familiares que sufren las consecuencias de esa adicción.
Radiografía del adicto
El perfil puede resumirse con cuatro características:
1. Adicciones múltiples. No existe ningún adicto que tenga una sola adicción. En particular, es común que la adicción al trabajo esté acompañada de la compulsión a complacer a los otros (con una extrema dificultad para decirles que no), del tabaquismo y el consumo de sustancias estimulantes.
2. Negación. La negación de la adicción al trabajo es quizás la más compleja. Dada la alta aprobación social que la conducta y sus consecuencias tienen para el adicto, le resulta muy difícil a éste tomar conciencia de su dificultad. Los adictos al trabajo dicen: "Ya sé que soy adicta al trabajo, pero sería peor tener una adicción a las drogas", o "sí, soy una adicta al trabajo, pero mira los beneficios que recibo..."
3. Autoestima desregulada. Los adictos al trabajo tienen una autoestima devaluada o hiperinflada. Presentan muchas dificultades para aceptarse realmente como son. Siempre realizan grandes esfuerzos por rendir más de lo que podrían naturalmente. Y como suelen creer que los demás no los aceptarían como son, siempre tratan de incrementar sus logros.
4. Incapacidad para relajarse. Los adictos al trabajo funcionan bien con la adrenalina muy alta. Esta continua descarga de adrenalina es una de las causas de su dificultad para relajarse. Tienen siempre una larga lista de tareas que necesitan realizar.
El perfil puede resumirse con cuatro características:
1. Adicciones múltiples. No existe ningún adicto que tenga una sola adicción. En particular, es común que la adicción al trabajo esté acompañada de la compulsión a complacer a los otros (con una extrema dificultad para decirles que no), del tabaquismo y el consumo de sustancias estimulantes.
2. Negación. La negación de la adicción al trabajo es quizás la más compleja. Dada la alta aprobación social que la conducta y sus consecuencias tienen para el adicto, le resulta muy difícil a éste tomar conciencia de su dificultad. Los adictos al trabajo dicen: "Ya sé que soy adicta al trabajo, pero sería peor tener una adicción a las drogas", o "sí, soy una adicta al trabajo, pero mira los beneficios que recibo..."
3. Autoestima desregulada. Los adictos al trabajo tienen una autoestima devaluada o hiperinflada. Presentan muchas dificultades para aceptarse realmente como son. Siempre realizan grandes esfuerzos por rendir más de lo que podrían naturalmente. Y como suelen creer que los demás no los aceptarían como son, siempre tratan de incrementar sus logros.
4. Incapacidad para relajarse. Los adictos al trabajo funcionan bien con la adrenalina muy alta. Esta continua descarga de adrenalina es una de las causas de su dificultad para relajarse. Tienen siempre una larga lista de tareas que necesitan realizar.