Toma el sol para mejorar tu humor
Por Raúl Serrano/SaludyMedicinas.com,
La ciencia lo explica fácil: la luz solar incide en ciertas actividades del cerebro que tienen que ver con el humor de las personas, de manera que al disminuir la iluminación solar la gente tiende a deprimirse. En países tropicales el porcentaje de afectados es menor, aunque el desánimo existe y las causas son otras.
Para poder explicar como influye la época de calor en nuestro temperamento, será necesario empezar por el lado opuesto, es decir, explicar qué es la depresión estacional. En 1921 el psiquiatra alemán Emil Kraepelín utilizó este enunciado para definir a un conjunto de síntomas depresivos incubados en otoño, acentuados en invierno y los cuales desaparecen en primavera. Los rasgos más comunes son:
· Decaimiento
· Somnolencia
· Dolor de cabeza
· Incremento de peso (y preferencia por los carbohidratos)
· Mal humor
· Irritabilidad
· Ansiedad
· Propensión a la tristeza
· Cansancio físico
· Aislamiento social
Lo que llamó la atención del investigador alemán fue que al inicio de la década de los 20 del siglo pasado, miles de personas con rasgos depresivos buscaron ayuda especializada, siendo más notorio en los países nórdicos (Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca), casualmente los más alejados de la línea ecuatorial donde la luz solar es más intensa.
El pronunciamiento de esa época tiene vigencia aun en nuestros días, razón por la que sigue siendo motivo de estudio. Es así que se sabe que afecta a 85% de mujeres de alrededor de 30 años, y en especial a aquellas que tienen cierta predisposición o vulnerabilidad a ser depresivas.
Solecito... caliéntame un poquito
El mismo Kraepelín señaló en su momento que las estaciones intervienen en nuestros rasgos de conducta. La explicación es que influyen directamente en la actividad de un neurotrasmisor (cuya función es la intercomunicación entre neuronas), llamado serotonina, producido por la glándula hipófisis (situada en la parte central del cerebro) y que es responsable de "moldear" nuestros estados de ánimo, mediante, entre otras cosas, la cantidad de luz que se recibe del exterior. Se entiende entonces que cuando la secreción de esta hormona es baja, se produce depresión.
Para poder explicar como influye la época de calor en nuestro temperamento, será necesario empezar por el lado opuesto, es decir, explicar qué es la depresión estacional. En 1921 el psiquiatra alemán Emil Kraepelín utilizó este enunciado para definir a un conjunto de síntomas depresivos incubados en otoño, acentuados en invierno y los cuales desaparecen en primavera. Los rasgos más comunes son:
· Decaimiento
· Somnolencia
· Dolor de cabeza
· Incremento de peso (y preferencia por los carbohidratos)
· Mal humor
· Irritabilidad
· Ansiedad
· Propensión a la tristeza
· Cansancio físico
· Aislamiento social
Lo que llamó la atención del investigador alemán fue que al inicio de la década de los 20 del siglo pasado, miles de personas con rasgos depresivos buscaron ayuda especializada, siendo más notorio en los países nórdicos (Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca), casualmente los más alejados de la línea ecuatorial donde la luz solar es más intensa.
El pronunciamiento de esa época tiene vigencia aun en nuestros días, razón por la que sigue siendo motivo de estudio. Es así que se sabe que afecta a 85% de mujeres de alrededor de 30 años, y en especial a aquellas que tienen cierta predisposición o vulnerabilidad a ser depresivas.
Solecito... caliéntame un poquito
El mismo Kraepelín señaló en su momento que las estaciones intervienen en nuestros rasgos de conducta. La explicación es que influyen directamente en la actividad de un neurotrasmisor (cuya función es la intercomunicación entre neuronas), llamado serotonina, producido por la glándula hipófisis (situada en la parte central del cerebro) y que es responsable de "moldear" nuestros estados de ánimo, mediante, entre otras cosas, la cantidad de luz que se recibe del exterior. Se entiende entonces que cuando la secreción de esta hormona es baja, se produce depresión.
La influencia de la luz es tan poderosa en los neurotransmisores cerebrales, que se recurre a ella en tratamientos para aliviar ciertos casos de obsesión, ansiedad, bulimia y, por supuesto, depresión. La técnica que la emplea se denomina luminoterapia, y consiste en aplicar luz blanca artificial a través de lámparas especiales con filtros ultravioleta o infrarrojos, de intensidad de 2500 lux (500 watts de potencia) al menos durante dos horas al día, un mínimo de dos semanas.
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· Humor y sol: segunda parte
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