Las consecuencias
Por María Elba Morales, exclusivo para AOL Latino,
Según el psicoterapeuta Oscar Ramírez, la culpa es uno de los sentimientos más desestabilizadores que existe, la cual genera ansiedad y no permite al individuo desenvolverse libremente en su entorno.
Ramírez nos cuenta que en una ocasión tuvo una paciente que estaba acechada por la culpa sin saberlo. Llegó a consulta porque sentía que todas las personas la rechazaban por más que ella se esforzaba en agradarles. La realidad es que esta señora tenía una gran necesidad de aprobación que la llevaba a hacer cualquier cosa para ser aceptada por otros y, sin saberlo, se volvía asfixiante. El rechazo de otros despertaba en ella un sentimiento de culpa por no ser capaz de ganar afecto y eso la hacía volver al círculo vicioso de tratar desesperadamente de gustar de cualquier manera.
Ramírez termina la historia de su paciente contando que cuando la señora comenzó a preocuparse por quererse y aceptarse a sí misma, no tuvo mucho tiempo para estar pendiente de la opinión de los demás y, sin buscarlo, logró crear sanas relaciones de amistad.
Lo que sucede con el sentimiento de culpa, explicó Ramírez, es que hace que la persona se conecte con el miedo de ser rechazado, castigado, juzgado, abandonado o criticado. Como consecuencia, se llena de obligaciones y se vuelve muy exigente a la hora de enjuiciarse.
Ramírez nos cuenta que en una ocasión tuvo una paciente que estaba acechada por la culpa sin saberlo. Llegó a consulta porque sentía que todas las personas la rechazaban por más que ella se esforzaba en agradarles. La realidad es que esta señora tenía una gran necesidad de aprobación que la llevaba a hacer cualquier cosa para ser aceptada por otros y, sin saberlo, se volvía asfixiante. El rechazo de otros despertaba en ella un sentimiento de culpa por no ser capaz de ganar afecto y eso la hacía volver al círculo vicioso de tratar desesperadamente de gustar de cualquier manera.
Ramírez termina la historia de su paciente contando que cuando la señora comenzó a preocuparse por quererse y aceptarse a sí misma, no tuvo mucho tiempo para estar pendiente de la opinión de los demás y, sin buscarlo, logró crear sanas relaciones de amistad.
Lo que sucede con el sentimiento de culpa, explicó Ramírez, es que hace que la persona se conecte con el miedo de ser rechazado, castigado, juzgado, abandonado o criticado. Como consecuencia, se llena de obligaciones y se vuelve muy exigente a la hora de enjuiciarse.