La codependencia: enfermedad o situación
Por Todamujer.com,
Si bien en 1987 Melody Beattie escribió todo un tratado sobre la codependencia, lo cierto es que hasta la fecha los expertos no se han puesto de acuerdo acerca de si es una enfermedad, una condición o una respuesta normal de gente considerada como anormal. Es más, no se han puesto de acuerdo en si la palabra adecuada es con o sin guión: codependencia o co-dependencia.
En uno de los eventos más importantes que sobre este tema se han realizado: el seminario de entrenamiento sobre dependencia química organizado por el Instituto Johnson de Mineápolis, se definió a la codependencia como "una serie de conductas compulsivas maladaptativas que aprenden los miembros de una familia para sobrevivir dentro de un núcleo en el cual experimentan un gran dolor emocional y estrés", y que se identifican como defectos de carácter resultantes de una capacidad insuficiente para relacionarse.
Así, se considera codependiente a una persona a la cual la conducta de otro la afecta de tal manera que llega a desarrollar una obsesión por controlar el comportamiento de esa persona. Ésta es, sin duda, una estrategia de sobrevivencia que pudo haber sido útil en su momento, pero que llega a ser autodestructiva e ineficaz. Es un comportamiento que trata de evitar un dolor, así de sencillo, y aunque nos ayuden temporalmente a evadirlo, a la larga produce más daños.
Mientras los expertos se ponen de acuerdo en el concepto, la gente ha identificado que la codependencia es un problema, y que recuperarse de ella -quitársela- es necesario. Pero sobre todo, ha descubierto que la codependencia evita o impide la recuperación de las personas que tienen adicciones. Cuando uno de los integrantes de la pareja tiene comportamientos adictivos, es relativamente frecuente observar estas conductas, y también que en la recuperación, ambos luchen por combatirlas.
Una fórmula inicial adecuada es que, en lugar de tratar de controlar a los demás de manera obsesiva, aprendamos a despegarnos; en lugar de permitir que los demás nos lastimen con su comportamiento, debemos poner límites; y en vez de reaccionar, relajarnos y dejar que las cosas caigan por su propio peso. Claro que eso significa renunciar a nuestra omnipotencia. ¿Puedes?
En uno de los eventos más importantes que sobre este tema se han realizado: el seminario de entrenamiento sobre dependencia química organizado por el Instituto Johnson de Mineápolis, se definió a la codependencia como "una serie de conductas compulsivas maladaptativas que aprenden los miembros de una familia para sobrevivir dentro de un núcleo en el cual experimentan un gran dolor emocional y estrés", y que se identifican como defectos de carácter resultantes de una capacidad insuficiente para relacionarse.
Así, se considera codependiente a una persona a la cual la conducta de otro la afecta de tal manera que llega a desarrollar una obsesión por controlar el comportamiento de esa persona. Ésta es, sin duda, una estrategia de sobrevivencia que pudo haber sido útil en su momento, pero que llega a ser autodestructiva e ineficaz. Es un comportamiento que trata de evitar un dolor, así de sencillo, y aunque nos ayuden temporalmente a evadirlo, a la larga produce más daños.
Mientras los expertos se ponen de acuerdo en el concepto, la gente ha identificado que la codependencia es un problema, y que recuperarse de ella -quitársela- es necesario. Pero sobre todo, ha descubierto que la codependencia evita o impide la recuperación de las personas que tienen adicciones. Cuando uno de los integrantes de la pareja tiene comportamientos adictivos, es relativamente frecuente observar estas conductas, y también que en la recuperación, ambos luchen por combatirlas.
Una fórmula inicial adecuada es que, en lugar de tratar de controlar a los demás de manera obsesiva, aprendamos a despegarnos; en lugar de permitir que los demás nos lastimen con su comportamiento, debemos poner límites; y en vez de reaccionar, relajarnos y dejar que las cosas caigan por su propio peso. Claro que eso significa renunciar a nuestra omnipotencia. ¿Puedes?