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Salud Mental

Salud: Salud Mental


Baja el líbido... alto el líbido
Por Gabriela Noriega/Todamujer.com,
La disminución del deseo sexual o libido es un problema común y un asunto complejo con muchos factores contribuyentes. Los cambios en la vida sexual y la satisfacción pueden tener factores múltiples, incluyendo aspectos físicos así como mentales y emocionales.

Aproximadamente un tercio de las mujeres de más de 50 años reporta una disminución en el deseo sexual. Esto se equipara, sin embargo, con un número igual de mujeres que reportan una mejoría en el deseo. Las mujeres relacionan esta mejoría del deseo y satisfacción sexual a una mayor privacidad en casa, más tiempo disponible para desarrollarse íntimamente y una disminución de factores relacionados con el embarazo y la misma menstruación.

Una caída en la libido durante la perimenopausia y menopausia puede deberse en parte a cambios físicos, incluyendo los cambios hormonales, cambios en el tejido y lubricación vaginal, fatiga, alteraciones del sueño, bochornos, sudores nocturnos y un aumento en la preocupación por la salud o asuntos familiares. Los contribuyentes mentales y emocionales incluyen estrés, cambios en la imagen corporal, temas sobre las relaciones y cambios en la expectativa sexual. Por supuesto, estos factores están interconectados: una expectativa de una relación sexual dolorosa debido a resequedad vaginal pueden disminuir considerablemente el deseo. Asimismo, la misma caída en la libido lleva a muchas mujeres a deprimirse, al hacerlas sentir que no pueden corresponder sexualmente a su pareja.

El ejercicio regular puede mejorar tanto el deseo sexual como la severidad de la depresión. Además de ser un sedante (al liberar “hormonas del placer” llamadas endorfinas), el ejercicio aeróbico puede mejorar el flujo sanguíneo en el área pélvica y mejorar la respuesta sexual. Los “ejercicios Kegel” son otra forma de llevar flujo al área pélvica; éstos tonifican los músculos pubococcígeos, la musculatura que se contrae durante el orgasmo y que da soporte a los órganos pélvicos. Tonificando esta musculatura también se contribuye a evitar la incontinencia urinaria.

La estimulación sexual frecuente puede mejorar la mucosa vaginal retardando la atrofia (evidencia que apoya la teoría de “lo que no se usa se atrofia”). Adicionalmente, el permitirse más tiempo para la excitación puede dar un mejor resultado en la lubricación, reduciendo la irritación del tejido vaginal. El uso frecuente de lubricantes vaginales durante y entre las relaciones sexuales puede aliviar los síntomas.

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