Ayuda a tu hijo a comer mejor
· Ten un horario fijo para las comidas y los refrigerios y trata de mantenerlo.
· Asegúrate de que tu hijo desayune todos los días. El desayuno le ayuda a tener más energía para aprender en el colegio.
· Anima a toda tu familia a comer una variedad de granos integrales, vegetales, frutas, productos lácteos, carnes y frijoles todos los días.
· Anima a tu hijo a que coma despacio. Toma alrededor de 15 minutos para que el estómago le deje saber al cerebro que está lleno.
· Mantén siempre refrigerios saludables en su casa como frutas, y yogurt bajo en grasa, haga batidos con leche o yogurt desgrasado o bajo en grasa, y con frutas frescas o congeladas. Prueba otros refrigerios como pretzels sin sal y mantequilla de maní sobre pedazos de manzana o tajaditas de zanahoria.
· Reduce la cantidad de grasa que utilizas al cocinar pero no la elimines totalmente. Trata de cocinar con aceite de oliva y de canola en vez de grasas sólidas como la manteca o aceite de palma. Un poco de grasa es necesario, especialmente para niños menores de 2 años.
· Limita la cantidad de bebidas gaseosas en la dieta de tu hijo. Es mejor que enseñes a tu familia a beber más agua.
· Fíjate en el tamaño de las porciones que le sirves a tus hijos. Si comen porciones grandes, reduce las porciones poco a poco. Si desean repetir, pueden hacerlo.
· Trate de servir más sopas, especialmente las que contienen muchos vegetales y fríjoles.
· Incluye a toda la familia en las compras del mercado y en la preparación de las comidas. Así estarás guiando a su familia en la selección de los alimentos en vez de imponérselos.
Recuerda que tampoco es necesario eliminar los platos tradicionales de la dieta de tu familia. ¡Adáptalos!
Recetas latinas light
· Arroz con pollo
· Picadillo
· Asegúrate de que tu hijo desayune todos los días. El desayuno le ayuda a tener más energía para aprender en el colegio.
· Anima a toda tu familia a comer una variedad de granos integrales, vegetales, frutas, productos lácteos, carnes y frijoles todos los días.
· Anima a tu hijo a que coma despacio. Toma alrededor de 15 minutos para que el estómago le deje saber al cerebro que está lleno.
· Mantén siempre refrigerios saludables en su casa como frutas, y yogurt bajo en grasa, haga batidos con leche o yogurt desgrasado o bajo en grasa, y con frutas frescas o congeladas. Prueba otros refrigerios como pretzels sin sal y mantequilla de maní sobre pedazos de manzana o tajaditas de zanahoria.
· Reduce la cantidad de grasa que utilizas al cocinar pero no la elimines totalmente. Trata de cocinar con aceite de oliva y de canola en vez de grasas sólidas como la manteca o aceite de palma. Un poco de grasa es necesario, especialmente para niños menores de 2 años.
· Limita la cantidad de bebidas gaseosas en la dieta de tu hijo. Es mejor que enseñes a tu familia a beber más agua.
· Fíjate en el tamaño de las porciones que le sirves a tus hijos. Si comen porciones grandes, reduce las porciones poco a poco. Si desean repetir, pueden hacerlo.
· Trate de servir más sopas, especialmente las que contienen muchos vegetales y fríjoles.
· Incluye a toda la familia en las compras del mercado y en la preparación de las comidas. Así estarás guiando a su familia en la selección de los alimentos en vez de imponérselos.
Recuerda que tampoco es necesario eliminar los platos tradicionales de la dieta de tu familia. ¡Adáptalos!
Recetas latinas light
· Arroz con pollo
· Picadillo