A decir del coloprocólogo, es casi imposible que una persona detecte por sí misma el cáncer de colon en fases 1 o 2, ya que, como en la mayoría de las neoplasias, casi no hay síntomas. "El paciente puede notar que le costó trabajo evacuar o que el tamaño del excremento fue un poco más pequeño, pero es algo tan vago e inespecífico que no se piensa que sea una manifestación inicial de este padecimiento. Los pólipos que hay en las primeras etapas son muy pequeños (miden aproximadamente 5 milímetros), de modo que para generar alteraciones que se puedan detectar necesitan crecer mucho".
La única manera de diagnosticar este padecimiento en etapas iniciales es a través de revisiones periódicas efectuadas por médicos especialistas (coloproctólogo o gastroenterólogo endoscopista), cuya frecuencia quedará determinada de acuerdo al grupo de riesgo al que se pertenezca:
La única manera de diagnosticar este padecimiento en etapas iniciales es a través de revisiones periódicas efectuadas por médicos especialistas (coloproctólogo o gastroenterólogo endoscopista), cuya frecuencia quedará determinada de acuerdo al grupo de riesgo al que se pertenezca:
- Bajo. Son personas sin antecedentes familiares de cáncer colorrectal; se recomienda que asistan a revisión a partir de los 35 años cada dos años.
- Intermedio. A quienes tengan un pariente en línea directa que haya padecido la enfermedad se les aconseja acudir a revisión desde los 20 años una vez cada 12 meses. Luego de 2 o 3 resultados negativos, pueden revisarse cada 2 años.
- Alto. Es la población con dos o más familiares en línea directa que hayan sido afectados o quienes tienen alguna enfermedad que predisponga a este mal, como colitis ulcerosa crónica (inflamación y ulceración intermitente del intestino grueso) o poliposis adenomatosa familiar (PAF, que es una enfermedad hereditaria que se caracteriza por la presencia de numerosos pólipos en el colon). Su seguimiento debe iniciar desde los 10 años de edad, en forma anual.
Por su parte, los métodos de diagnóstico más empleados y útiles para la detección son:
- Intermedio. A quienes tengan un pariente en línea directa que haya padecido la enfermedad se les aconseja acudir a revisión desde los 20 años una vez cada 12 meses. Luego de 2 o 3 resultados negativos, pueden revisarse cada 2 años.
- Alto. Es la población con dos o más familiares en línea directa que hayan sido afectados o quienes tienen alguna enfermedad que predisponga a este mal, como colitis ulcerosa crónica (inflamación y ulceración intermitente del intestino grueso) o poliposis adenomatosa familiar (PAF, que es una enfermedad hereditaria que se caracteriza por la presencia de numerosos pólipos en el colon). Su seguimiento debe iniciar desde los 10 años de edad, en forma anual.
Por su parte, los métodos de diagnóstico más empleados y útiles para la detección son:
Determinación de sangre oculta en heces. Es una prueba muy sensible (97% de efectividad) que permite encontrar restos de hemorragia intestinal en personas que no presentan síntomas.
Tacto rectal. Útil para determinar la presencia de neoplasias en recto, así como su forma y tipo.
Rectosigmoidoscopia. Es un examen interno del recto y la parte final del intestino grueso empleando pequeña cámara. En la actualidad es una de las herramientas más útiles de detección; no requiere anestesia, permite retirar muestras de tejido (biopsia) para su revisión en laboratorio y es fácil de efectuar.
Colonoscopía. Es un estudio mucho más completo que abarca la totalidad del colon a través de diminuta cámara. También permite tomar células anormales para su estudio.
Tratamiento
Tacto rectal. Útil para determinar la presencia de neoplasias en recto, así como su forma y tipo.
Rectosigmoidoscopia. Es un examen interno del recto y la parte final del intestino grueso empleando pequeña cámara. En la actualidad es una de las herramientas más útiles de detección; no requiere anestesia, permite retirar muestras de tejido (biopsia) para su revisión en laboratorio y es fácil de efectuar.
Colonoscopía. Es un estudio mucho más completo que abarca la totalidad del colon a través de diminuta cámara. También permite tomar células anormales para su estudio.
Tratamiento
La terapia para la erradicación o el control de cáncer colorrectal depende en gran medida de la etapa en que se detecte, así como del sitio en que se localiza la neoplasia. En cualquier caso, lo que se buscará es eliminar los tejidos afectados.
"En etapas iniciales no realizamos grandes operaciones y son relativamente sencillas -explica el Dr. Abel Jalife Montaño-; el tratamiento programado consiste en eliminar el sitio afectado. En la etapa 0 retiramos el tumor y prácticamente se ha curado el mal, mientras que en la 1 y 2 se recurre a resección amplia, es decir, se seccionan 5 centímetros de tejido normal alrededor de la neoplasia, y luego unimos los extremos del colon".
Sin embargo, el coloproctólogo aclara que el tumor se vuelve más problemático en tanto más cerca esté del recto, y si se encuentra extendido puede obligar a la realización de "una colostomía definitiva, que es una intervención quirúrgica radical debido a que se retiran el recto y ano", y luego se hace una apertura en el vientre a través de la cual defecará la persona el resto de su vida.
Asimismo, se ha establecido que los pacientes en etapa clínica 3 y algunos en la fase 2 deben someterse a quimioterapia, es decir, tomar medicamentos que eliminen células cancerígenas que hayan quedado o que pudieran extenderse por el torrente sanguíneo. El inconveniente de esta técnica radica en que los fármacos empleados afectan a otras mucosas y generan reacciones secundarias, como nauseas, vómito, diarrea y mala absorción de alimentos. Además, algunos especialistas sugieren que los tumores en recto siempre requerirán radioterapia (materiales radiactivos que eliminan a las células dañinas).
Por su parte, los pacientes en etapa 4 reciben tratamiento poco agresivo a fin de que tengan una existencia tranquila durante el tiempo que les reste de vida. Y es que, a decir del especialista, la sobrevida (tiempo de supervivencia después de la terapia) de quienes padecen cáncer colorrectal depende en gran medida del momento en que se diagnostique, ya que "cuando han pasado 5 años desde que recibieron atención médica, los pacientes en etapa 0 sobreviven casi en un 100 porciento; en etapa 1.80 porciento; en la 2.60 porciento; en la 3.40 porciento y en la 4 sólo del 20 porciento al 30 porciento".
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Nada como la prevención
Especial cáncer de colon
"En etapas iniciales no realizamos grandes operaciones y son relativamente sencillas -explica el Dr. Abel Jalife Montaño-; el tratamiento programado consiste en eliminar el sitio afectado. En la etapa 0 retiramos el tumor y prácticamente se ha curado el mal, mientras que en la 1 y 2 se recurre a resección amplia, es decir, se seccionan 5 centímetros de tejido normal alrededor de la neoplasia, y luego unimos los extremos del colon".
Sin embargo, el coloproctólogo aclara que el tumor se vuelve más problemático en tanto más cerca esté del recto, y si se encuentra extendido puede obligar a la realización de "una colostomía definitiva, que es una intervención quirúrgica radical debido a que se retiran el recto y ano", y luego se hace una apertura en el vientre a través de la cual defecará la persona el resto de su vida.
Asimismo, se ha establecido que los pacientes en etapa clínica 3 y algunos en la fase 2 deben someterse a quimioterapia, es decir, tomar medicamentos que eliminen células cancerígenas que hayan quedado o que pudieran extenderse por el torrente sanguíneo. El inconveniente de esta técnica radica en que los fármacos empleados afectan a otras mucosas y generan reacciones secundarias, como nauseas, vómito, diarrea y mala absorción de alimentos. Además, algunos especialistas sugieren que los tumores en recto siempre requerirán radioterapia (materiales radiactivos que eliminan a las células dañinas).
Por su parte, los pacientes en etapa 4 reciben tratamiento poco agresivo a fin de que tengan una existencia tranquila durante el tiempo que les reste de vida. Y es que, a decir del especialista, la sobrevida (tiempo de supervivencia después de la terapia) de quienes padecen cáncer colorrectal depende en gran medida del momento en que se diagnostique, ya que "cuando han pasado 5 años desde que recibieron atención médica, los pacientes en etapa 0 sobreviven casi en un 100 porciento; en etapa 1.80 porciento; en la 2.60 porciento; en la 3.40 porciento y en la 4 sólo del 20 porciento al 30 porciento".
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