Mi esposo se quiere ir y todavía lo amo
Laura Pagliaro, exclusivo para AOL Latino - Tu Vida,
El desamor es musa de inspiración de los mejores compositores del mundo, es la inspiración para famosos poetas, es tema de las historias de cine, de chismes y cotilleos pero también es la causa de la gran parte del estrés del ser humano. Y también el motivo por el cual se cometen muchas locuras cuando un corazón se siente abandonado, despreciado, no querido.
Marta miraba desconsolada la televisión, por un buen rato sus ojos ni parpadeaban, ni siquiera los gritos de sus hijos que rondaban por ahí la distraían. No estaba viendo ninguna novela, es más, ni siquiera la televisión estaba prendida. Tenía semanas así, desconsolada y triste. Hacía sus tareas domésticas y llevaba su rutina justo por eso, porque eran hábitos de hacía muchos años que con los ojos cerrados podía hacer.
Levantarse temprano, hacer el desayuno de los niños, llevarlos a la escuela, regresar a casa, ir al gimnasio, comprar en el súper y pasársela de chofer toda la santa tarde en las clases de los hijos. Pero hacía un tiempito que Eduardo le dijo una mañana antes de salir al trabajo que se quería ir de casa. Que estaba aburrido y cansado de la relación y un sinfín de cosas que le partieron absolutamente el corazón.
Llevaban sólo siete años de casados y si bien no eran la pareja ejemplar se podía decir que eran de esas relaciones bonitas que parecían funcionar sin problemas: Yo nunca me quejaba de que regresaba tarde del trabajo, ni de sus reuniones los sábados para ver el fútbol con sus amigos, y su casa y su ropa estaban siempre impecables, no estaba contenta, pero se las aguantaba, nos dice Marta.
Marta miraba desconsolada la televisión, por un buen rato sus ojos ni parpadeaban, ni siquiera los gritos de sus hijos que rondaban por ahí la distraían. No estaba viendo ninguna novela, es más, ni siquiera la televisión estaba prendida. Tenía semanas así, desconsolada y triste. Hacía sus tareas domésticas y llevaba su rutina justo por eso, porque eran hábitos de hacía muchos años que con los ojos cerrados podía hacer.
Levantarse temprano, hacer el desayuno de los niños, llevarlos a la escuela, regresar a casa, ir al gimnasio, comprar en el súper y pasársela de chofer toda la santa tarde en las clases de los hijos. Pero hacía un tiempito que Eduardo le dijo una mañana antes de salir al trabajo que se quería ir de casa. Que estaba aburrido y cansado de la relación y un sinfín de cosas que le partieron absolutamente el corazón.
Llevaban sólo siete años de casados y si bien no eran la pareja ejemplar se podía decir que eran de esas relaciones bonitas que parecían funcionar sin problemas: Yo nunca me quejaba de que regresaba tarde del trabajo, ni de sus reuniones los sábados para ver el fútbol con sus amigos, y su casa y su ropa estaban siempre impecables, no estaba contenta, pero se las aguantaba, nos dice Marta.
¡Qué desagradecido!
Fui la mujer perfecta en un hogar en el que sólo yo cooperaba. Es más, te puedo decir que hasta en la cama siempre lo complacía, y cuando tenía dudas o celos mejor ¡ni preguntaba!. Ahora no entiende porqué la falta de amor.
La psicóloga Ana Gloria Mora, quien tiene su práctica privada en Miami, nos dice que la decisión de separarse no se toma de un día para el otro, es resultado de una acumulación de insatisfacción con la pareja. Y tampoco se trata de ser la esposa perfecta porque es entonces cuando pensamos que todo esta súper bien; es como un engaño a uno mismo, sobre todo cuando en realidad no es así.
Agrega: La gente no se desenamora nomás porque sí. El desamor es cuando ya no se quiere estar con la otra persona, si ya no estás enamorado la puedes querer como padre, como ser humano, pero no significa que la ames.
Desde que Marta recibió la noticia se llenó de angustia, primero porque nunca pensó sentirse rechazada, porque nunca imaginó que su marido ya no la necesitaba, en resumidas cuentas, porque nunca supo cuándo se le había terminado a Eduardo el amor.
Es que en la relación muchas cosas no se vieron y se fueron, nos dice Mora. Es como cuando te compras un carro nuevo: después de 5 años a ese carro le debiste cambiar el aceite, rotado las llantas, cambiado de bujías y una afinación. Hay que darle mantenimiento porque sino resulta que un día te sientas en el carro y no prende.
¿Dónde quedó la comunicación?
La psicóloga aclara: Y eso pasa porque las parejas no se comunican, porque eso requiere trabajo y la gente no quiere trabajar y no quieren preguntar para no ponerse en una situación vulnerable, nos afirma.
Fui la mujer perfecta en un hogar en el que sólo yo cooperaba. Es más, te puedo decir que hasta en la cama siempre lo complacía, y cuando tenía dudas o celos mejor ¡ni preguntaba!. Ahora no entiende porqué la falta de amor.
La psicóloga Ana Gloria Mora, quien tiene su práctica privada en Miami, nos dice que la decisión de separarse no se toma de un día para el otro, es resultado de una acumulación de insatisfacción con la pareja. Y tampoco se trata de ser la esposa perfecta porque es entonces cuando pensamos que todo esta súper bien; es como un engaño a uno mismo, sobre todo cuando en realidad no es así.
Agrega: La gente no se desenamora nomás porque sí. El desamor es cuando ya no se quiere estar con la otra persona, si ya no estás enamorado la puedes querer como padre, como ser humano, pero no significa que la ames.
Desde que Marta recibió la noticia se llenó de angustia, primero porque nunca pensó sentirse rechazada, porque nunca imaginó que su marido ya no la necesitaba, en resumidas cuentas, porque nunca supo cuándo se le había terminado a Eduardo el amor.
Es que en la relación muchas cosas no se vieron y se fueron, nos dice Mora. Es como cuando te compras un carro nuevo: después de 5 años a ese carro le debiste cambiar el aceite, rotado las llantas, cambiado de bujías y una afinación. Hay que darle mantenimiento porque sino resulta que un día te sientas en el carro y no prende.
¿Dónde quedó la comunicación?
La psicóloga aclara: Y eso pasa porque las parejas no se comunican, porque eso requiere trabajo y la gente no quiere trabajar y no quieren preguntar para no ponerse en una situación vulnerable, nos afirma.
En el caso de esta pareja, la comunicación se tradujo en discusión, no podían hablar porque siempre estaban a la defensiva; Marta reprochándole que la iba a dejar sin que ella tuviera cómo mantenerse, pues abandonó su carrera por dedicarse al hogar, y Eduardo asegurándole que nadie se lo pidió, que fue una decisión propia. Marta lo acusaba de infiel y Eduardo lo negaba. Marta terminaba llorando y como si se tratara de una escena de telenovela le rogaba que no se fuera y esto solo enfurecía a Eduardo, quien salía de la casa dando un portazo para regresar a medianoche medio borracho.
Es que este es el Apocalipsis, porque no te explican qué fue lo que pasó y entonces te desesperas y lloras y gritas y pataleas cuando te enteras. No se trata de echarle la culpa a nadie, ni de reprocharle lo que antes ni siquiera te atreviste a preguntar.
Sigue la nota...
¿Qué pasa cuando se ha ido?
Es que este es el Apocalipsis, porque no te explican qué fue lo que pasó y entonces te desesperas y lloras y gritas y pataleas cuando te enteras. No se trata de echarle la culpa a nadie, ni de reprocharle lo que antes ni siquiera te atreviste a preguntar.
Sigue la nota...
¿Qué pasa cuando se ha ido?
Adivina, adivina ...
Loading...
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|