Bridezillas... ¡Se hace lo que yo diga!
Por Yined Ramírez, exclusivo para AOL latino
"Desde que era una niña soñaba con..." llena el blanco con cualquier extravagancia típica de las novias de hoy: una iglesia repleta de tulipanes blancos (aunque no estén en temporada), un velo de 80 pies de largo, invitaciones bordadas en oro o una escultura en hielo tamaño natural de la pareja en el salón de la recepción.
¿Por qué mujeres sensatas y razonables pierden la cabeza cuando se trata de planificar su boda? ¿Cómo es que una celebración del amor llega a provocar furia, frustración y deuda?
Tal vez puede ser una combinación de factores. Están las caprichosas que se creen la película de que es "su día" o que todos estamos supuestos a ofrecer el "trato de princesa". También están aquellas que se costean sus nupcias, como muchas parejas en sus treintas, que quieren obtener lo mejor por su dinero y permanecen despiertas en la noche tratando de 'serruchar' a alguien de la lista de invitados.
Conde Nast Bridal Group divulgó estadísticas que revelan que en los Estados Unidos el costo de un casorio ha aumentado un 100% desde 1990 y que la boda promedio cuesta unos $28 mil en la actualidad. Cuando este total se compara con que el ingreso anual promedio de una familia en este país es de $46 mil, suena a mucho dinero para un solo día.
Unas décadas atrás, una boda era prácticamente un asunto comunitario: el tío prestaba su casona, la abuela cocinaba, la madre cosía el vestido y algunos vecinos contribuían al fiestón. Pero con el tiempo esta celebración se fue sofisticando con salones de hotel, comida del mejor chef y vestido de diseñador. Muchas entran en competencia y sienten la presión de superar la boda anterior con cualquier excentricidad.
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Las bridezilla en "su día"