Los riesgos
Por Gabriela Casavantes/EFE,
El riesgo de este tipo de intervenciones es evidente: "ciertas complicaciones como infecciones y algunos casos de muerte (del 1 al 2%), pues para una persona obesa que padece otras enfermedades graves, pasar por el quirófano para sufrir una operación del aparato digestivo siempre representará riesgos", afirma el Dr. Molina.
Sin embargo, "los pacientes obesos no dudan en operarse y asumen los riesgos de esta intervención, porque son conscientes de que les mejorará su calidad de vida. Además, la gente que necesite operarse debe estar tranquila de que, a pesar de las pequeñas complicaciones, existen todas las garantías médicas", asegura Molina.
Sin embargo, "los pacientes obesos no dudan en operarse y asumen los riesgos de esta intervención, porque son conscientes de que les mejorará su calidad de vida. Además, la gente que necesite operarse debe estar tranquila de que, a pesar de las pequeñas complicaciones, existen todas las garantías médicas", asegura Molina.
El proceso no acaba
Al salir del hospital, el paciente debe seguir un plan multidisciplinario, modificando totalmente sus hábitos alimenticios y de vida, y acudiendo al endocrinólogo, al cirujano plástico (para eliminar los colgajos de piel tras la pérdida de peso) e incluso al psicólogo, pues "le cambia la vida por completo, la gente lo ve de otra manera y mejora considerablemente su autoestima", explica el Dr. Molina.
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Un tratamiento efectivo
Al salir del hospital, el paciente debe seguir un plan multidisciplinario, modificando totalmente sus hábitos alimenticios y de vida, y acudiendo al endocrinólogo, al cirujano plástico (para eliminar los colgajos de piel tras la pérdida de peso) e incluso al psicólogo, pues "le cambia la vida por completo, la gente lo ve de otra manera y mejora considerablemente su autoestima", explica el Dr. Molina.
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