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Moda y Belleza: Tu Cuerpo


Tu Cuerpo






¿Barba o bigote?
Por EFE,
Prueba fehaciente de masculinidad, el bigote arrastra una historia de encanto y desencanto. Fue más aceptado en otras épocas, pero en la actualidad se está poniendo de nuevo de moda. Aunque no a todos les gusta, ha resultado un atractivo que acentúa el rasgo de seducción.

Insinuarlo o exhibirlo

Algunos sólo insinúan, otros desvelan una copiosa abundancia. Pero en la mayor parte de los ejemplos distinguen la edad madura del hombre de la adolescente. Los imberbes (sin barba) o barbilampiños (con poca barba) tan sólo suelen exhibirlo a trazas, dado su escaso crecimiento. En este sentido, paradigmas como el del futbolista David Beckham son encomiables. Consigue auténticas virguerías con poco.

Los bigotes se alinean con elegancia, dejando libre el labio superior y describiendo una forma nítida. Actores clásicos de cine como Errol Flynn, Clark Gable, Douglas Fairbanks o Sean Connery y contemporáneos de la talla del mexicano Diego Luna, los estadounidenses Johnny Depp y Collin Farrell los integraron en su personalidad. Aunque sea quizás el del pintor Dalí el más internacional.

En la actualidad, son paradigmas de este tipo de vello, al igual que intérpretes como Tom Selleck, Viggo Mortensen, Eduardo Noriega, revolucionarios de la talla de Zapata o Villa y cómicos como Borat lo son del mostacho. Este, en cambio, es más tupido y presenta una silueta de mayor grosor.

Bigote tiene su origen etimológico en una expresión germana 'bi Got' (¡Por Dios!) y mostacho procede del italiano 'mostaccio'. Para algunas personas es un detalle de bohemia que dota de interés al que lo lleva. Sobre esta perspectiva se han construido estereotipos acerca de escritores, artistas y filósofos. Aunque las figuras idealizadas del mosquetero y del corsario son las que más popularidad le han brindado.

Bigotes con mala fama

Existen otros exponentes bigotudos que no generan las mismas expectativas y juicios, pero sí suspicacias. Los dictadores Adolf Hitler o Joseph Stalin presumían de ellos y aún en la actualidad forman parte de la iconografía humorística que Charles Chaplin y Groucho Marx aprovecharan a principios del siglo pasado.

Al margen de esto, no es generalmente uno de los atributos más aceptados por las mujeres. Como botón de muestra la polémica generada en México por el cantante italiano Tiziano Ferro, quien comentó -sin pudor ni ecuanimidad alguna- que no era posible encontrar mujeres bellas en ese país porque 'tienen bigotes'.

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