¡Adiós ojeras!
Elena del Castillo, EFE,
Pocas cosas dicen tanto de la situación física y anímica de una persona como las bolsas debajo los ojos y las ojeras. A veces delatan una noche sin dormir o un gran cansancio acumulado, pero de forma habitual constituyen el elemento indiscreto que explica hábitos alimenticios, carga genética o enfermedades en la visión.
La piel es un sensor de carencias, recoge muy fácilmente cualquier exceso o falta de cuidado y la de los párpados, en particular, es especialmente sensible. Algunos casos:
1. La inflamación y su tono violáceo, verde o marrón aparecen principalmente si no se ha dormido bien, pero una pigmentación determinada de la piel acrecienta su efecto antiestético.
2. Uno de los de defectos que provocan utilizar lentes de aumento es que los ojos tienden a adentrarse en sus cuencas, destacando las ojeras.
La piel es un sensor de carencias, recoge muy fácilmente cualquier exceso o falta de cuidado y la de los párpados, en particular, es especialmente sensible. Algunos casos:
1. La inflamación y su tono violáceo, verde o marrón aparecen principalmente si no se ha dormido bien, pero una pigmentación determinada de la piel acrecienta su efecto antiestético.
2. Uno de los de defectos que provocan utilizar lentes de aumento es que los ojos tienden a adentrarse en sus cuencas, destacando las ojeras.
3. La deshidratación es otro de los elementos que puede ocasionar la formación de ojeras; junto a la sequedad de los labios son dos síntomas de que el organismo necesita agua. Al respecto, es necesario beber litro y medio de agua al día e incrementar esta cantidad si hace calor o se ha realizado ejercicio.
4. También la retención de líquidos ocasiona la formación de bolsas debajo de los ojos. Durante el sueño se suelen retener líquidos. Si al despertar por la mañana los ojos aparecen hinchados, mientras se prepara el desayuno se deben guiñar unas veinte veces seguidas de forma relajada pero contundente. De esta forma se disminuye la inflamación por acumulación.
A cualquier hora son eficaces las gasas empapadas en agua, o en infusión de té o de manzanilla, siempre todo a temperatura fría. Una dieta salada y baja en hidratación favorece las bolsas y las ojeras. Evitar, pues, consumir sal.
5. El agotamiento y la falta de sueño entorpece la circulación de la sangre y provoca la dilatación de los capilares, que se hacen más visibles en la fina piel del párpado inferior. Esa fatiga en la mirada puede borrarse rallando un trocito de pepino y de zanahoria recién sacados de la nevera. El rallado se aplica en los párpados con ojos cerrados. Se deja actuar durante un cuarto de hora y se enjuaga con agua abundante lo más fría posible.
6. Para las ojeras azuladas, causadas por un estancamiento de la sangre, la lavanda actúa como antiinflamatorio y tónico circulatorio. Aunque el aceite esencial de esta planta es uno de los pocos que pueden aplicarse directamente sobre la piel, una gota en cada párpado, es preferible diluirlo con agua templada o con infusión de manzanilla, aproximadamente en unos 200 mililitros, 20 gotas. Extender la loción con cuidado para que no entre en los órganos visuales.
También se pueden añadir unas flores de lavanda al agua hirviendo y realizar vahos con una toalla por encima. Sirve, además, para todo el cutis.
7. No obstante, las ojeras pueden tener su origen en el factor alimenticio, y afectan a personas que llevan una alimentación poco equilibrada y escasa en sustancias necesarias para la oxigenación de la piel.
Soluciones:
4. También la retención de líquidos ocasiona la formación de bolsas debajo de los ojos. Durante el sueño se suelen retener líquidos. Si al despertar por la mañana los ojos aparecen hinchados, mientras se prepara el desayuno se deben guiñar unas veinte veces seguidas de forma relajada pero contundente. De esta forma se disminuye la inflamación por acumulación.
A cualquier hora son eficaces las gasas empapadas en agua, o en infusión de té o de manzanilla, siempre todo a temperatura fría. Una dieta salada y baja en hidratación favorece las bolsas y las ojeras. Evitar, pues, consumir sal.
5. El agotamiento y la falta de sueño entorpece la circulación de la sangre y provoca la dilatación de los capilares, que se hacen más visibles en la fina piel del párpado inferior. Esa fatiga en la mirada puede borrarse rallando un trocito de pepino y de zanahoria recién sacados de la nevera. El rallado se aplica en los párpados con ojos cerrados. Se deja actuar durante un cuarto de hora y se enjuaga con agua abundante lo más fría posible.
6. Para las ojeras azuladas, causadas por un estancamiento de la sangre, la lavanda actúa como antiinflamatorio y tónico circulatorio. Aunque el aceite esencial de esta planta es uno de los pocos que pueden aplicarse directamente sobre la piel, una gota en cada párpado, es preferible diluirlo con agua templada o con infusión de manzanilla, aproximadamente en unos 200 mililitros, 20 gotas. Extender la loción con cuidado para que no entre en los órganos visuales.
También se pueden añadir unas flores de lavanda al agua hirviendo y realizar vahos con una toalla por encima. Sirve, además, para todo el cutis.
7. No obstante, las ojeras pueden tener su origen en el factor alimenticio, y afectan a personas que llevan una alimentación poco equilibrada y escasa en sustancias necesarias para la oxigenación de la piel.
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