Los ángeles de la Navidad
Diana, la astróloga,
Diana, la astróloga,
"Navidad sin regalos, no es Navidad", señala la divina Jo en Mujercitas; y una Navidad sin ángeles revoloteando alrededor de nuestras vidas, tampoco es Navidad.
Soy una antigua profesora en mi barrio y todo mundo conoce mi profesión de brujita, así que me cuentan historias relacionadas con seres que a veces no tenemos incorporados a nuestra realidad, seres que como las brujas, no existen, pero de que los hay, los hay.
Así es como tengo infinidad de relatos sobre ángeles y en especial sobre los ángeles de la Navidad. A continuación les compartiré sólo unos cuantos de ellos.
Un equipo de querubines
Carlitos adoraba los arbolitos de Navidad, esos pinitos que lo volvían loco con sus adornos multicolores, pero él pertenecía a una familia judía, por lo tanto en su casa no había arbolito. Un sábado en la víspera jugó con los chicos a la pelota como siempre. Antes de llegar a la cancha se había parado en todos los aparadores para mirar los arbolitos.
Llegó hasta la cancha con los otros chicos. Era su turno de jugar contra un equipo desconocido: un equipo de niños casi todos de rizos dorados, rarísimos. Cuando terminó el partido uno de esos rubios se le acercó y le dijo al oído: "nunca dejes de soñar". Carlos no pidió explicaciones y corrió a su casa.
Cuando llegó se encontró con que ahí estaba el árbol más bello que hubiera visto nunca. Su madre le dijo que lo había llevado un niño y entonces Carlos supo que ese niño era rubio, rizado y le encantaba jugar a la pelota: los querubines son ángeles que leen en el corazón de los niños soñadores y les cumplen sus deseos.
El ángel médico
Omar, el esposo de Vero, murió en Navidad, pero antes de ello a la jovencísima mujer la visitó un ángel. Omar pasó sus últimos momentos en terapia intensiva, por lo tanto no le permitían a nadie quedarse con él. La mañana de Navidad un médico rubio con una cara redonda y ojos muy dulces le dijo a Vero que podía entrar y quedarse junto a su esposo. A las dos horas el enfermo murió suavemente y sin los dolores que lo habían atormentado.
Soy una antigua profesora en mi barrio y todo mundo conoce mi profesión de brujita, así que me cuentan historias relacionadas con seres que a veces no tenemos incorporados a nuestra realidad, seres que como las brujas, no existen, pero de que los hay, los hay.
Así es como tengo infinidad de relatos sobre ángeles y en especial sobre los ángeles de la Navidad. A continuación les compartiré sólo unos cuantos de ellos.
Un equipo de querubines
Carlitos adoraba los arbolitos de Navidad, esos pinitos que lo volvían loco con sus adornos multicolores, pero él pertenecía a una familia judía, por lo tanto en su casa no había arbolito. Un sábado en la víspera jugó con los chicos a la pelota como siempre. Antes de llegar a la cancha se había parado en todos los aparadores para mirar los arbolitos.
Llegó hasta la cancha con los otros chicos. Era su turno de jugar contra un equipo desconocido: un equipo de niños casi todos de rizos dorados, rarísimos. Cuando terminó el partido uno de esos rubios se le acercó y le dijo al oído: "nunca dejes de soñar". Carlos no pidió explicaciones y corrió a su casa.
Cuando llegó se encontró con que ahí estaba el árbol más bello que hubiera visto nunca. Su madre le dijo que lo había llevado un niño y entonces Carlos supo que ese niño era rubio, rizado y le encantaba jugar a la pelota: los querubines son ángeles que leen en el corazón de los niños soñadores y les cumplen sus deseos.
El ángel médico
Omar, el esposo de Vero, murió en Navidad, pero antes de ello a la jovencísima mujer la visitó un ángel. Omar pasó sus últimos momentos en terapia intensiva, por lo tanto no le permitían a nadie quedarse con él. La mañana de Navidad un médico rubio con una cara redonda y ojos muy dulces le dijo a Vero que podía entrar y quedarse junto a su esposo. A las dos horas el enfermo murió suavemente y sin los dolores que lo habían atormentado.
Cuando apareció el médico responsable Vero se dio cuenta de que no era rubio, ni tenía ojos claros: era totalmente diferente al doctor que le había permitido acompañar a su esposo hasta el último momento. Ese día el hijo de Vero habló con alguien de la misma descripción que le dijo que su papi se estaba yendo y que él lo iba a acompañar.
Los ángeles de la muerte se presentan muchas veces ante los familiares, delicadamente les alivian el corazón y les prometen acompañar al difunto hasta el séptimo círculo que es el cielo. Los 24 de diciembre estos ángeles suelen aliviar los dolores, calmar a los familiares y permitirles un adiós muy suave y sin tanta pena. Se llama milagro o avistamiento de Navidad
El ángel de los fósforos
Hay un cuento de Navidad de autor anónimo que se llama "La vendedora de fósforos", y que no es el de Hans Christian Andersen. Se basa en un hecho real sobre la aparición de un ángel en la Navidad de 1900.
Un hombre muy rico dejó entrar a su casa para las vísperas a una niña que se congelaba en la calle mientras vendía sus fósforos. El hombre tenía todo menos el amor de su hijo que luchaba por los vecinos de un barrio que los ricos como el padre, iban a destruir. La noche de Navidad la niña le dijo al generoso señor que la ayudó que su hijo vendría a reclamarle y que él debía perdonarlo, porque todo se perdona y suaviza en Navidad.
Los hombres pelearon en vez de hacer las paces y en ese momento la esposa del hijo que estaba esperando un bebé se sintió enferma, el hombre rico la dejó entrar a la casa y se dio el milagro del nacimiento. Mientras esto sucedía la niña de los fósforos encendía una a una las velas del árbol. Cuando encendió la última, padre e hijo se abrazaron, se perdonaron y el hombre rico decidió dejar el barrio tal cual estaba, e invitó a todos a su fiesta de Navidad. Cuando todos festejaban el hombre rico buscó a la niña, pero ya no estaba: todos supieron que era un ángel.
Los ángeles de la muerte se presentan muchas veces ante los familiares, delicadamente les alivian el corazón y les prometen acompañar al difunto hasta el séptimo círculo que es el cielo. Los 24 de diciembre estos ángeles suelen aliviar los dolores, calmar a los familiares y permitirles un adiós muy suave y sin tanta pena. Se llama milagro o avistamiento de Navidad
El ángel de los fósforos
Hay un cuento de Navidad de autor anónimo que se llama "La vendedora de fósforos", y que no es el de Hans Christian Andersen. Se basa en un hecho real sobre la aparición de un ángel en la Navidad de 1900.
Un hombre muy rico dejó entrar a su casa para las vísperas a una niña que se congelaba en la calle mientras vendía sus fósforos. El hombre tenía todo menos el amor de su hijo que luchaba por los vecinos de un barrio que los ricos como el padre, iban a destruir. La noche de Navidad la niña le dijo al generoso señor que la ayudó que su hijo vendría a reclamarle y que él debía perdonarlo, porque todo se perdona y suaviza en Navidad.
Los hombres pelearon en vez de hacer las paces y en ese momento la esposa del hijo que estaba esperando un bebé se sintió enferma, el hombre rico la dejó entrar a la casa y se dio el milagro del nacimiento. Mientras esto sucedía la niña de los fósforos encendía una a una las velas del árbol. Cuando encendió la última, padre e hijo se abrazaron, se perdonaron y el hombre rico decidió dejar el barrio tal cual estaba, e invitó a todos a su fiesta de Navidad. Cuando todos festejaban el hombre rico buscó a la niña, pero ya no estaba: todos supieron que era un ángel.
Los ángeles navideños suelen hacer el milagro del perdón. Es muy importante llamarlos esa noche para armonizar las vibras y recibir con el corazón más limpio a nuestro Señor.
Generalmente los ángeles navideños se dejan ver por algunas personas, y se trata de seres comunes, totalmente humanos, pero quienes los ven saben, en el fondo de sus almas, que se trata de entidades divinas. Quienes ven ángeles en Navidad son tan afortunadas que sus vidas cambian radicalmente y todo a su alrededor se transforma.
Invocar a los ángeles en las vísperas nos dará una alegría adicional y la Navidad se convertirá en un milagro.
Generalmente los ángeles navideños se dejan ver por algunas personas, y se trata de seres comunes, totalmente humanos, pero quienes los ven saben, en el fondo de sus almas, que se trata de entidades divinas. Quienes ven ángeles en Navidad son tan afortunadas que sus vidas cambian radicalmente y todo a su alrededor se transforma.
Invocar a los ángeles en las vísperas nos dará una alegría adicional y la Navidad se convertirá en un milagro.
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