Masaje Feng Shui: Una mirada diferente
Andrea Sajnovsky y Magdalena Sanz,
Integrando este saber con los principios de la Medicina Tradicional China, el masaje Feng Shui ® convoca estos conocimientos y los aplica al cuerpo, reconociendo en el Chi de cada persona una tendencia a debilitarse o bloquearse en determinados órganos y/o sistemas.
Según los lineamientos del Ki de las 9 Estrellas, una de las escuelas de Feng Shui menos conocidas en Occidente, de acuerdo al año de su nacimiento, cada persona vibra según una energía personal, que tiene relación con el período de transformación que atravesaba la Tierra y la influencia del Cielo al momento del nacimiento. Esta escuela, desarrollada y extendida para la comprensión del lugar que ocupa el hombre en el Universo, constituye una guía para comprender su energía. Las pautas de flujo de energía de las personas constituyen su Feng Shui personal.
Así, cada uno de nosotros tiene preponderancia de uno de los que comúnmente se conocen como los cinco elementos: Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua. Este será nuestro elemento personal, y conocer este dato de nosotros mismos nos permitirá comprender aspectos de nuestra proyección en el mundo, personalidad, relaciones, fortalezas y debilidades potenciales en nuestro devenir.
Tomando como base este diagnóstico, el Masaje Feng Shui ® aplica estrategias y técnicas destinadas a aliviar los excesos de energía (tensión) y vitalizar la deficiencia energética (agotamiento) en cada caso.
Los 5 elementos también definen modalidades distintas de masaje que se aplican según la necesidad del paciente. Un masaje que ponga énfasis en los órganos que se sitúan a la altura del vientre y que respete la forma ascendente o columnar, se aplica para personas cuyo elemento es madera; la técnica de masaje circulatorio y con dirección al corazón, es compatible con el elemento fuego; los amasados que resaltan el volumen y la densidad del cuerpo, son parte del masaje desarrollado para personas cuyo elemento es tierra; en el masaje para el elemento metal, se pone énfasis en la función pulmonar y en la respiración celular a través del trabajo con cepillos o astringentes sobre la piel; un masaje que fluya acompasadamente, con movimientos largos y de formas ondulantes, colaborará con las necesidades de las personas agua.
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