La misteriosa mujer del hospital
Diana, la astróloga,
Laura tenía muchos pacientes, eran niños, y ella era una de las mejores pediatras de un afamado hospital. También sus niños eran enormemente especiales, eran oncológicos y sensibles, tiernos, adorables y finales. Niños que estaban en el extremo de todo, pero en cuyo interior todavía brillaba la luz de la vida.
Una noche, la doctora Laura se quedó de guardia; no le tocaba, pero decidió quedarse: el pequeño Matías había empeorado en las últimas horas y con el profesionalismo que la caracteriza decidió aplicarle un nuevo tratamiento y quería ver los resultados.
Hacia las cuatro de la mañana el niño se había estabilizado y Laura se le acercó para monitorear su respiración, que en ese momento era suave y muy calma.
Una mujer estaba al lado del niño, lo que llamó la atención de la doctora, pues había mandado a sus padres a la casa. La mujer acarició al niño y luego tocó dulcemente una de las manos de Laura. Cuando la señora salió, Laura comprobó que Matías estaba mejor que nunca y su corazón se alegró por primera vez en muchos días.
-Mati, ¿quién era esa señora?
-Era la Virgen María, doc, que siempre viene a visitarnos...
Me lo contó la doctora Laura Polievsky, de familia polaca y judía.
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