Lo esencial es invisible a los ojos
A la mayoría de las personas les cuesta creer aquello que no ven. Sin embargo, la ciencia está llena de fenómenos imperceptibles al ojo humano, pero igualmente comprobables. No vemos la fuerza de gravedad y, no obstante, si dejamos un objeto suspendido en el aire, éste caerá indefectiblemente al suelo. Las ondas de radio y televisión no las vemos, y sin embargo están allí.
Un gran avance en la comprobación de la existencia del aura es la fotografía Kirlian, que permite retratar las oscilaciones y campos de energía que rodean los cuerpos vivientes.
Un destello en la oscuridad
Un aura en estado normal mide el largo de un brazo extendido. En el caso de personas muy elevadas espiritualmente, este halo de luz se extiende a un metro y medio o dos.
Nosotros podemos percibir el aura de la gente por la vibración que emite. Las personas que tienen "buena onda", nos hacen sentir a gusto con ellas al acercarse, nos proporcionan paz. Por el contrario, muchas veces, y sin explicación aparente, se nos acercan individuos que rechazamos intuitivamente; "es una cuestión de vibra", decimos.
En ambos casos, nuestra aura responde al contacto del aura de otra persona y siente la vibración que ésta emite. Muchos seres son verdaderos "vampiros energéticos" que cuando se nos acercan nos chupan la energía, y luego nos sentimos cansados.
Los colores del aura
Generalmente se visualiza el aura como un resplandor de energía o como llamaradas de luz que salen del cuerpo. Estas "ondas de energía" poseen colores según nuestros pensamientos o estados de ánimo. Los sentimientos y pensamientos califican el color del campo áurico. Cuando estamos en paz, el aura se ve de color blanco. Cuando sentimos amor, se tiñe de color rosa claro; en cambio, cuando nos invaden las emociones violentas, como la ira o los celos, el aura se tiñe de rojo cambiando de color e intensidad según la emoción.
· Regresa al principio