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Familia: Tus hijos


Niños y adolescentes (parte II)
Por Ricardo Concebat, EFE Reportajes,
Evite las humillaciones

Para que el niño no sienta herida su autoestima, en vez de descalificarlo (“eres un tonto”, “eres malo”...), hay que marcar el problema (“eso que haces o eso que dices está mal”). Conviene dar razones, pero sin excederse, ya que los pequeños responden a los hechos, no a las palabras. Un gesto de firmeza y serenidad, suele ser más efectivo que un discurso.

Dedique más tiempo a sus hijos

Muchas comportamientos o actitudes inadecuados de los hijos no se controlan porque sus padres no están disponibles para atenderles.

Intente llegar a compromisos

Es preferible que las reglas y los castigos se pacten entre los padres y los hijos. Los adultos sólo pueden ejercer adecuadamente la disciplina, cuando son capaces de combinar el cariño y el control.

Predique con el ejemplo

Lo que más influye en los hijos no es lo que les dicen o le hacen lo padres, sino cómo “son”. Por eso, para los padres la educación no sólo supone revisar sus conductas, sino también su forma de ser como personas.

Mantenga un buen clima y dialogue

Los niños suelen tantear a sus padres para comprobar hasta dónde pueden llegar. En esos momento los padres han de mostrarse firme, porque si ceden después les será muy difícil dar marcha atrás, aunque deben ser razonablemente flexibles, según las circunstancias y la edad.

Hable claro

La mayoría de adolescentes responden mejor a instrucciones concretas: “En casa antes de las diez de la noche, es mucho más fácil de entender y cumplir que “vuelve temprano”.

Proporcione alternativas

Cuando se da más de una opción se facilita que acepten la norma. “Antes de irte a la cama debes acabar los deberes, antes o después de cenar, ¿qué prefieres?”.

Oriente sin controlar

Los adolescentes necesitan explorar en su camino hacia la construcción de su identidad, con lo cual cometerán errores y deberán aprender a aceptar los resultados. Una buena forma de guiarlos para evitar que comentan demasiadas equivocaciones o errores irreparables, consiste en preguntar sobre posibles consecuencias de sus acciones y escuchar atentamente lo que responden: “¿Qué podría ocurrir si...?”.

Consienta algunos errores

Para aprender a resolver problemas y tomar decisiones es necesario equivocarse. Permita que sus hijos se equivoquen siempre y cuando la salud y la seguridad no peligren, pues equivocarse les enseña a recuperarse tras un mal paso. Es difícil que un chico o chica aprenda a recuperarse y continuar si sus padres le resuelven todas las dificultades dela vida.

Demuestre que las acciones tienen consecuencias

Si la norma es llegar antes de las 10 no debe ignorar que su hijo llegó dos horas tarde, porque usted perdería credibilidad si no le hace afrontar las consecuencias de tal retraso. El castigo ha de ser proporcionado al problema, tener en cuenta que el resto de la familia no tiene por qué sufrir las consecuencias del incumplimiento de uno de sus miembros.

Regresa a la primera parte
· Niños y adolescentes: Poniendo límites


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